Golpe a golpe en Arroyito: a Aldosivi le duró poco la alegría y volvió a pagar carísimo su falta de solidez
Por @todopasamdp
Aldosivi perdió frente a Rosario Central por 2 a 1 y profundiza su crisis futbolística de cara a la definición por mantenerse en la primera división. Goles de Sosa, Zalazar en contra y Campaz.
A ver, analizando los 90 minutos ya en frío y con la planilla oficial sobre la mesa, queda esa bronca amarga de haber tenido a Central contra las cuerdas y dejarlo revivir por distracciones infantiles. El primer tiempo fue un bodrio bastante trabado, es verdad, pero tácticamente el esquema marchaba sobre rieles. Lucas Acosta dio firmeza en el arco, Braian Cufré completó todo el partido bancándose el carril izquierdo —y eso que llegó recién esta semana— y la cueva aguantó bien a Copetti y aisló bastante a Di María.
En el complemento se desató el manicomio. Sorprendió la salida de Sigali en el entretiempo para que entre Pombo, pero a los 7 minutos explotó la banda del Tiburón: golazo de Sosa para poner el 1-0 y enmudecer el Gigante. Parecía la noche soñada, o sea, el escenario ideal para cerrarse bien y meter alguna contra con Fernández o Vombergar. Pero este equipo tiene la maldita costumbre de complicarse solo.
A los 11' mandaron a la cancha a Campaz y, apenas cinco minutos más tarde, ocurrió la jugada insólita del empate. Ocho camisetas de Aldosivi adentro del área propia, un centro rasante y la mala fortuna de Zalazar metiéndola en su propio arco. Israel lo masticaba con impotencia en el micrófono:
"No es que nos agarraron atacando, teníamos la gente metida ahí, tres contra él solo. Lamentablemente no la pudimos sacar y la terminamos metiendo nosotros. Con esta clase de rivales, a veces situaciones que no podés solucionar te van a complicar".
A partir de ahí, el partido se desfiguró por completo. Moviéramos lo que moviéramos desde el banco —entraron Cordero, Perruzzi, Rodrigo González y al final Gaitán—, Aldosivi aceptó jugar a la ruleta rusa. Y claro, en el desorden y con cancha abierta, la jerarquía individual te liquida. A los 35' el propio Campaz clavó el 2-1 definitivo.
El técnico reconoció ese pecado capital de querer ir al choque abierto cuando había que cuidar el rancho:
"Creo que el error nuestro fue ir a ese golpe por golpe. Pasa que estaba la sensación de que lo podíamos ganar, pero ya con espacios es más complejo. Lamentablemente no estamos pudiendo tener solidez, sí estamos convirtiendo. El problema grande nuestro es la solidez defensiva".
Se compitió de igual a igual en una cancha durísima, no hay duda, pero nos volvemos a Mar del Plata con las manos vacías. Ahora se vienen dos fechas seguidas en el Minella que van a ser un punto de inflexión. Pensándolo bien, o cerramos la persiana atrás de una vez por todas o la tabla no nos va a tener nada de paciencia. Lo sintetizó bien Damonte antes de dejar la sala de prensa:
"Nos jugamos mucho en estos dos partidos que vienen de local, se define mucho de lo que va a venir para todos".

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