Amargo empate en el Minella
Por @Todopasamdp La lluvia no dio tregua en el Minella y la redención tampoco. Otra tarde gris de esas que pesan en el pecho, donde la pelota pica rabiosa y la ansiedad baja desde la tribuna como una neblina espesa. A ver, el arranque amagó con otro guion. Iban dos minutos nada más cuando Andrés Vombergar metió un cabezazo bárbaro que le sacaron milagrosamente en la línea. Ahí estuvo el quiebre, tal vez. Después todo se volvió esa masa espesa, trabada y masticada a la que ya nos fuimos acostumbrando. Israel Damonte lo sintetizó en la conferencia con una franqueza casi resignada: "Cuando tenés contundencia podés jugar de otra manera. Llegamos la primera, la metimos; la segunda, la metimos... y es más fácil. Hoy lo mismo: la primera la sacan en la línea, la segunda la saca el arquero". Y sí, la contundencia —o su ausencia absoluta— es el gran fantasma que persigue a este equipo. O sea, intenciones hubo. López y Cufré quisieron empujar por afuera, Gaitán y Godoy most...