Por @todopasamdp La final de anoche no fue solo una competencia de hornallas; fue un choque de cosmovisiones. Por un lado, la consagración de Ian Lucas , el "chico diez" que el prime time ama: talentoso, carismático y con un menú que apeló directo a la memoria emotiva de la mesa dominical. Por el otro, La Reini (Sofi Gonet) , la verdadera revelación de la temporada, quien se animó a la sofisticación técnica y a una rebeldía estética que no necesitó de delantales sucios para demostrar autoridad en la bacha. El duelo de los relojes: ¿Trabajo bruto o precisión quirúrgica? Uno de los puntos más debatidos en redes fue la gestión del tiempo. Mientras que Ian utilizó sus 120 minutos en procesos de transformación de materia prima —amasar fideos caseros desde cero, procesar legumbres para su fainá y domar un corte de carne masivo como el tomahawk —, Sofi apostó a la arquitectura del detalle. Su menú fue una oda a la precisión: curar una trucha patagónica o lograr la emulsión perfec...