"Nos queremos jugar la vida", Sanguinetti
Por @todopasamdp A ver, hacía tanto tiempo que en el puerto no se gritaba una victoria que casi nos olvidamos cómo se sentía salir del Minella sin esa angustia atragantada en la garganta. Veintitrés partidos. Decilo rápido y parece una cifra más de la estadística, pero adentro de la cancha fueron semanas y semanas de un desierto interminable que se comió entrenadores, estados de ánimo y la paciencia de todo el mundo. Tuvo que venir Javier Sanguinetti —paradójicamente un tipo con la vida atravesada por Banfield— para poner las cosas en su sitio con un 3-1 de esos que no solo suman en la tabla, sino que te recuerdan que todavía hay pulso. Pero lo más interesante no pasó únicamente en los noventa minutos. En la sala de prensa, el Archu gambeteó cualquier intento del periodismo por colgarle medallitas o buscar héroes de utilería. Fiel a ese tono seco y frontal, cuando le preguntaron qué varita mágica había tocado en apenas un día y medio de trabajo, no la careteó para nada...