La banca del silencio: ¿Quién defiende a los votantes del 2025?
Editorial
El equilibrismo de Montenegro: votos violetas, gestión ausente y las viejas caras del "cambio"
El reciente despliegue escénico en Mar del Plata, que tuvo a Mauricio Macri como figura central y a Guillermo Montenegro como anfitrión en el atril, dejó flotando una incómoda sensación de déjà vu político. Escuchar hablar del "kilómetro cero del mérito" y de un modelo de gestión idealizado choca de frente con una realidad distrital y provincial donde los números no cierran y las calles muestran las consecuencias de la parálisis estructural.
Detrás de la retórica del relanzamiento partidario, se esconde una contradicción flagrante que afecta directamente a los bonaerenses, y muy especialmente a los vecinos de la Quinta Sección Electoral.
La banca del silencio: ¿Quién defiende a los votantes del 2025?
En las elecciones legislativas de septiembre de 2025, Montenegro no compitió con la tradicional boleta amarilla. Dio el salto al armado de La Libertad Avanza, mimetizándose con la ola violeta bajo la promesa de un cambio drástico. Consiguió su banca en el Senado Provincial apalancado por el voto de miles de ciudadanos que confiaron en que esa alianza traería soluciones y orden.
Sin embargo, a casi un año de asumir ese rol legislativo, la contraprestación brilla por su ausencia. Los datos oficiales de las finanzas públicas describen un escenario de asfixia total para la Provincia de Buenos Aires:
Un desplome del -93,6% en las Transferencias No Automáticas (TNA) respecto al promedio histórico.
La recaudación per cápita más baja del país ($1.963.324 por habitante), a pesar de que la provincia aporta el 38% de la masa de recaudación nacional.
Frente a este torniquete fiscal impuesto por la Casa Rosada —que impacta directamente en el mantenimiento de los servicios públicos, el transporte y la infraestructura básica de ciudades como Mar del Plata—, el rol del Montenegro senador ha sido el de un espectador silencioso. Quien debiera ser el principal gestor y escudo de los recursos para la región que lo votó, ha optado por blindar la lógica del ajuste nacional antes que pelear por las partidas que frenen el deterioro de la calidad de vida de sus representados. El reciente y grave siniestro vial en la zona del skatepark de la Bristol es apenas una muestra trágica de lo que ocurre cuando la desinversión en control y servicios urbanos pasa de los gráficos a las calles.
La doble cara del "rearmado" y los fantasmas del pasado
El acto de ayer en Mar del Plata desnudó la última estrategia del manual de supervivencia política: el despegue simulado. Ante el evidente desgaste en la gestión de ciertas áreas del gobierno nacional y la polémica en torno a figuras ministeriales, el PRO intenta sobreactuar una posición de "auditor ético" y técnico, argumentando que ellos representan el cambio institucional sin los vicios ni los errores de la actual conducción.
La ironía se cuenta sola. El intento de presentar un espacio "renovado", supuestamente libre de sospechas y enfocado en la eficiencia, choca de frente con la composición real del poder económico y desregulador de la Argentina de hoy. Los principales arquitectos del rumbo que hoy ahoga financieramente a las provincias no son outsiders de la política; son exfuncionarios de la mismísima gestión de Mauricio Macri.
Tanto Federico Sturzenegger como Luis Caputo —los hombres fuertes detrás de las reformas estructurales y el manejo de la deuda— representan la continuidad directa de las mismas recetas y los mismos nombres que el PRO supo cobijar. Intentar despegarse del impacto social de estas medidas, mientras se aplaude el libreto de fondo y se convive con sus mismos autores, configura una doble cara difícil de sostener ante la opinión pública.
Montenegro remarcó que la Provincia perjudica a Mar del Plata con la distribución de fondos: "Para venir a cobrarnos vienen rapidísimo, para entregarla nunca". pic.twitter.com/xycENhw0rF
— Lautaro Spadavecchia Amez (@LauSpadavecchia) June 27, 2026
Para los votantes de la Quinta Sección, el panorama queda claro: se los convocó a las urnas en 2025 bajo una bandera de transformaciones que hoy se traduce en parálisis de recursos; y se los convoca hoy, en 2026, a un ejercicio de amnesia política donde los dirigentes locales simulan ser oposición de las mismas consecuencias que ayudaron a generar.


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