Frente al abismo capitalista y la capitulación del peronismo: debates estratégicos de la izquierda revolucionaria en el Foro del FIT-Unidad

 


Editorial

En una época marcada por las contradicciones del capitalismo tardío en su fase de descomposición, donde la ofensiva de la ultraderecha busca reconfigurar las relaciones de producción mediante la liquidación de conquistas históricas, la crisis de dirección del movimiento obrero contemporáneo emerge como el nudo estratégico a resolver. El pacto de pasividad de la burocracia sindical de la CGT y la reconversión del Partido Justicialista como garante institucional del ajuste confirman la vigencia de la tesis de León Trotsky en el Programa de Transición: las condiciones objetivas para la revolución no solo están maduras, sino que empiezan a descomponerse por la falta de una dirección revolucionaria. En este marco, el primer Foro del Frente de Izquierda y de Trabajadores - Unidad (FIT-U) se constituyó no como un mero ejercicio deliberativo, sino como una arena de combate ideológico donde se fracturan metodologías y se discuten las vías para materializar la independencia política de la clase trabajadora y la teoría de la revolución permanente en el Cono Sur.

El mapa de la disputa: Intereses de clase y estrategias en pugna

El debate obrero, desarrollado ante un auditorio colmado por la vanguardia y los sectores más conscientes del activismo, puso sobre la mesa las agudas divergencias tácticas y estratégicas que atraviesan al frente único electoral más estable de la izquierda trosquista a nivel mundial. El materialismo histórico exige analizar estas posiciones no como rencillas personales, sino como la expresión de distintas desviaciones o respuestas frente a un fenómeno sociopolítico concreto: el corrimiento de franjas de la base trabajadora y juvenil del peronismo hacia las posiciones de la izquierda revolucionaria, expresado en el ascenso de la imagen de Myriam Bregman en recientes sondeos como Atlas Intel.

La delimitación de los actores sociales en juego y sus propuestas organizativas configuró dos grandes bloques estratégicos:

  • La persistencia del frente único y los comités de base: El Partido Obrero (PO), Izquierda Socialista (IS) y el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MCT) defendieron la centralidad de la herramienta conquistada desde 2011. Vanina Viasi y Gabriel Solano (PO) junto a Juan Carlos Giordano (IS) caracterizaron que la fuerza material acumulada debe centralizarse a través de Comités Unitarios del FIT-U y una gran Asamblea Nacional. Desde esta perspectiva, se busca evitar la dispersión de fuerzas en momentos donde el enemigo de clase golpea de forma unificada. Asimismo, el PO reivindicó la inserción en las fracciones más explotadas mediante el movimiento piquetero y el Plenario del Sindicalismo Combativo como los polos de reagrupamiento antiburocrático legítimos.

  • La hipótesis del "Nuevo Partido" y la superación de los moldes actuales: Por el contrario, el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS), representado por Cristian Castillo y Laura Alis, caracterizó la insistencia en los marcos tradicionales del FIT-U como una respuesta "rutinaria y sin ambición". El PTS intervino sosteniendo que la magnitud de la crisis del peronismo exige la construcción de un movimiento político superior que prefigure un nuevo partido de la clase trabajadora, organizando comités propios abiertos a sectores independientes. Estratégicamente, Castillo propuso la conformación de Mesas de Coordinación Zonal para unificar las luchas en curso, desbordando los límites del sindicalismo tradicional.

La tensión alcanzó su punto más álgido al analizar la intervención en la lucha de clases real. El PTS lanzó una dura crítica a la conducción del SUTNA (Sindicato del Neumático, dirigido por el PO) respecto al reciente conflicto en la planta de FATE, afirmando que "la conducción no estuvo a la altura" para transformar la resistencia contra los despidos en una gesta obrera testigo. La respuesta de las demás fuerzas no se hizo esperar, catalogando la postura del PTS como un vector de división y "autoproclamación" que debilita los frentes en lucha y las posiciones conquistadas en sindicatos recuperados como Suteba Matanza.

Por otra parte, la ingeniería institucional de la futura dirección revolucionaria expuso otra divisoria de aguas. El MCT de Alejandro Bodar propuso la evolución del FIT-U hacia un partido unificado que funcione bajo un régimen de tendencias o corrientes internas organizadas. Esta propuesta fue firmemente rechazada tanto por el PTS como por el PO; este último, apelando a la rigurosidad leninista, advirtió que las experiencias internacionales de partidos de tendencias (como el NPA francés o el PSOL brasileño) han capitulado históricamente ante el democratismo burgués o el reformismo de frentes populares, ratificando que la destrucción del Estado capitalista solo puede ser ejecutada por un partido asentado firmemente sobre el centralismo democrático.

Perspectivas estratégicas y el llamado a la acción

La resolución de los debates del foro exige rearticular las conclusiones con las tareas históricas de nuestra clase. El crecimiento electoral o el avance en los índices de aprobación digital son indicadores sintomáticos de una transición en la conciencia, pero carecen de valor si no se traducen en fuerza interna de los cuerpos de delegados y comisiones internas en las fábricas, las barriadas y los centros de estudio. La emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos, o no será; esto exige la ruptura total con la burguesía nacional, sus variantes "progresistas" y las ilusiones parlamentarias de los frentes "anti-ultraderecha" que preparan los nuevos desengaños de las masas.

La construcción del partido obrero revolucionario no se dará por evolución natural de un frente electoral, sino en el calor de la acción directa y la asimilación de las lecciones de la lucha de clases internacional, desde la heroica resistencia del pueblo palestino contra el sionismo hasta los recientes bloqueos de la docencia y el campesinado en Bolivia.

Hacemos un llamado urgente a toda la militancia, a los activistas antiburocráticos y a la juventud trabajadora a superar la fragmentación impuesta por las direcciones traidoras. Es imperioso poner en pie:

  • Asambleas soberanas en cada lugar de trabajo y estudio para votar planes de lucha contra la reforma laboral y los despidos.

  • Coordinadoras zonales y comités de lucha unificados que aglutinen a ocupados, desocupados, movimientos ambientales y de mujeres para quebrar la tregua de la CGT y preparar la huelga general.

La crisis histórica del capitalismo nos coloca ante la alternativa de hierro: socialismo o barbarie. Organicemos la fuerza de la única clase creadora de valor para barrer con la explotación capitalista y conquistar un gobierno de trabajadores.

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