El Libertador de la caja chica: Discurso patrio, déficit récord y manotazo al bolsillo marplatense

Por @Todopasamdp

Hay que tener un tupé bastante refinado —o una impudicia técnica alarmante— para pararse frente al mar en el Parque San Martín, con la brisa pegándote en la cara y la banda militar ejecutando los 60 Granaderos, a recitarle al vecino un sermón moral sobre el mérito y la libertad citando al Padre de la Patria. A ver... Agustín Neme se calzó el traje de estadista este 17 de agosto y nos regaló una pieza de utilería política que da más vergüenza ajena que bronca. Habló del que "se levanta temprano a trabajar", se despachó contra los "discursos de café de la vieja política" y nos pidió "poner el cuerpo". Hermoso. Poético. Lástima que el bronce sanmartiniano no tape los agujeros del balance municipal ni te llene el tanque del auto.
Porque mientras el intendente sobreactúa épica liberal desde el atril, en la vida real la "libertad" marplatense cotiza en la boleta de EDEA. O sea, nos encajaron un manotazo compulsivo pegado a la tarifa de la luz para que nadie safe de bancar el alumbrado —aunque la esquina de tu casa siga siendo una boca de lobo allá por el fondo de Libertad o en la zona sur— y te cobran peaje municipal cada vez que apretás la manguera del surtidor con la dichosa Tasa Vial. ¿Eso era el legado de los Andes? ¿Cobrarle un diezmo disimulado al laburante cuando va a cargar súper a las seis de la mañana? Pensándolo bien, la maniobra es perfecta: emprolijan la vidriera borrando un tendal de tasas administrativas para sacarse la foto de la "desregulación" con las cámaras empresarias, pero por la puerta de atrás te manotean la billetera con cobros automáticos.
Y ni hablemos del Fondo de Promoción Turística, esa tasa que el comercio y la hotelería pagan con la ilusión de mover la economía en temporada baja y que la gestión termina mandando al pozo ciego de Rentas Generales para pagar sueldos y proveedores. Un dibujo contable digno de un ilusionista de la peatonal San Martín. Todo esto mientras los números fríos de la Rendición de Cuentas te refriegan en la cara un déficit consolidado que ya superó los 16.000 millones de pesos y una obra pública propia que apenas araña el 2% del presupuesto.
Es facilísimo pedirle al de al lado que "no se queje y la pelee" cuando gobernás a puro parche tributario. San Martín cruzó la cordillera a lomo de mula armando un ejército de la nada; acá no pueden asfaltar tres cuadras en Batán sin encajarte un impuesto en la nafta. Que nos dejen de vender humo con la patria y el esfuerzo individual. Si van a gobernar a puro ajuste y cobro compulsivo, por lo menos tengan la decencia de no salpicar el uniforme de los Granaderos.

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