López no es un "arrepentido", sino alguien que compró su libertad con un guion falso


Por @todopasamdp

La historia de la justicia argentina suele escribirse con tinta indeleble, pero se borra con el codo de la conveniencia. Hoy asistimos a un fenómeno que pone en jaque la credibilidad del sistema: la esquizofrenia procesal. El andamiaje de la Causa Cuadernos (o "de las fotocopias") atraviesa un colapso sistémico que deja al descubierto una verdad incómoda: la justicia no buscó la verdad, buscó un relato.

El mercado de las confesiones

La premisa es hoy más clara que nunca: José López no es un arrepentido; es un guionista. Cuando se impulsó la Ley del Arrepentido en 2016, se presentó como la herramienta definitiva para romper el pacto de silencio. Sin embargo, en la práctica, funcionó como una ventanilla de canje: "entregue un nombre de peso y llévese su libertad".

López, el hombre de los bolsos en el convento, entendió el juego mejor que nadie. Condenado por enriquecimiento ilícito, encontró en la Causa Cuadernos la llave de su celda. Al señalar hacia arriba, compró su salida, la cual se materializó en 2021 bajo el silencio de un sistema que necesitaba su "confesión" para sostener la estantería.


El "nudo" que no cierra

Pero hoy, ese guion tiene un problema de física básica: para que haya un recaudador, debe haber un pagador. Y los pagadores se están bajando del barco.

  • Los testimonios de Mario Rovella, Guillermo Escolar, Oscar Sansiñena, Daniel Pitón y Gerardo Ferreyra coinciden en un relato escalofriante: "Mentimos para no ir presos".

Si los dueños de las constructoras afirman que "ese dinero nunca existió" y que fueron obligados por el fallecido juez Bonadio y el fiscal Stornelli a declarar contra Cristina Kirchner bajo la amenaza de la prisión preventiva, el testimonio de López pierde su anclaje. Si los empresarios no pagaron, ¿qué recolectaba López? La paradoja es total: o los empresarios mienten ahora para salvarse, o López compró su libertad con un guion de ficción redactado en los despachos de la instrucción.

Una justicia en el espejo

Aquí reside la paradoja que desafía la lógica ciudadana. Mientras la Causa Vialidad tiene condena firme basada en peritajes y expedientes —una causa de "escritorio"—, la Causa Cuadernos era la causa del morbo, la de los bolsos y los trayectos.

Si Cuadernos cae por el "vicio" de origen de sus arrepentidos, el daño a la credibilidad del Poder Judicial es total. ¿Cómo explicarle a la sociedad que una parte de la corrupción fue probada pero que el sistema que la financiaba fue un montaje de coacciones?

En Todo Pasa MDP lo decimos claro: el colapso de la Causa Cuadernos no es solo una victoria de los acusados; es la derrota estrepitosa de un método judicial que prefirió el titular de diario a la prueba irrefutable. La verdad, una vez más, quedó en el fondo de un bolso que nadie quiere terminar de abrir.

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