Radiografía del "Milagro Fiscal": 4 preguntas clave para entender el verdadero estado de las cuentas públicas
La narrativa oficial es contundente: el Gobierno nacional alcanzó un equilibrio macroeconómico histórico y defiende a capa y espada el "superávit financiero". Sin embargo, cuando se analizan los documentos de los organismos internacionales y la letra chica de la gestión diaria, la épica del Excel empieza a mostrar fisuras.
A continuación, desarmamos el mecanismo contable detrás de los números oficiales en cuatro preguntas fundamentales.
1. ¿El Gobierno realmente gasta menos de lo que le ingresa?
Sí, pero solo en el día a día. Para entender los números oficiales hay que dividir el resultado fiscal en dos pisos:
El superávit primario: Es la diferencia entre lo que el Estado recauda (impuestos, retenciones) y lo que gasta en su funcionamiento operativo (salarios públicos, jubilaciones, subsidios, obra pública). En este frente, el ajuste existió, fue severo y arrojó un saldo positivo del **1,4% del PBI** durante 2025.
El superávit financiero: Es lo que queda en la caja después de sumarle a ese gasto operativo el pago de los intereses de la deuda pública. El Gobierno celebra aquí un saldo positivo del **0,2% del PBI**. El problema es que, para que ese número dé positivo, se aplicó una ingeniería contable que los organismos ya empezaron a cuestionar.
2. ¿Qué es lo que deschava el último informe del FMI?
El propio Fondo Monetario Internacional metió una lupa incómoda en la letra chica de los balances del Ministerio de Economía. En la ya famosa **nota al pie número 2** de su último informe técnico, el organismo advierte un efecto óptico:
El Gobierno utiliza el **criterio de caja**, es decir, solo anota en la planilla lo que efectivamente paga en efectivo mes a mes. Al emitir bonos que acumulan intereses pero no se pagan en lo inmediato (como los intereses capitalizados de ciertos títulos públicos), la contabilidad oficial los deja "debajo de la línea", invisibles para el balance mensual.
El FMI lo dejó por escrito de manera tajante: si se incluyera el componente real de esos intereses que se están acumulando y pateando para adelante, el promocionado superávit financiero del **0,2%** desaparecería por completo, transformándose en un **déficit real de cerca del 0,8% del PBI**.
3. ¿Qué significa "pisar el gasto" y cómo afecta a las universidades y la salud?
Además de la postergación de los intereses financieros, el número positivo de la caja nacional se sostiene mediante lo que en auditoría pública se llama **deuda flotante**. Básicamente, consiste en reconocer que existe una obligación legal de pago, pero "pisar" la transferencia de los fondos para que el dinero no salga de la cuenta bancaria del Estado.
Esto se traduce directamente en las calles:
* **El ahogo universitario:** Al prorrogar presupuestos y congelar partidas muy por debajo de la inflación, el Estado "ahorra" sobre el normal funcionamiento de las altas casas de estudio.
Incumplimiento de leyes específicas: Ocurre lo mismo con el freno a las transferencias derivadas de la ley de discapacidad o los giros a obras sociales.
Falta de acatamiento a la justicia: El Ejecutivo dilata el cumplimiento de fallos de la Corte Suprema que lo obligan a restituir fondos. Contablemente, si no sale el pago, el Excel muestra superávit; en la realidad, es una deuda institucional acumulada que tarde o temprano habrá que saldar.
4. ¿Cuál es el rol de las provincias en este rompecabezas económico?
El superávit de la Nación no se generó en el vacío: se construyó, en gran medida, **federalizando el déficit**. Al recortar de manera drástica las transferencias no automáticas, la Casa Rosada obligó a los gobernadores a hacerse cargo de los costos o a congelar sus propias prestaciones.
El reclamo de la Provincia de Buenos Aires ante la Corte Suprema es el termómetro de esta tensión: el distrito reclama una deuda acumulada que ya supera los **15 billones de pesos**. Los puntos más críticos de ese pasivo son:
El bache previsional: La suspensión de los giros de ANSES para compensar el déficit del Instituto de Previsión Social (IPS) bonaerense, un frente donde la justicia ya le exige al Gobierno nacional presentar propuestas concretas de pago.
FONDOS eliminados: La quita del Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID) y los subsidios al transporte público, cuyos costos terminaron impactando en el bolsillo de los usuarios y docentes o tensionando las arcas provinciales.
Veredicto periodístico: El orden fiscal es una herramienta macroeconómica valiosa, pero el relato del "milagro" es insostenible si se mantiene bajo una doble Nelson contable: postergar el reconocimiento de los intereses financieros con el FMI y acumular una deuda flotante multimillonaria con las provincias, las universidades y el sistema de salud. No es dinero que sobró; es dinero que se decidió no pagar.
Comentarios
Publicar un comentario