El 1 de Mayo y la salud del miedo: cuando el riesgo es el telegrama

 


Por @todopasamdp

"Un trabajador que vive bajo la amenaza del telegrama no puede tener 'salud laboral' por más que cumpla con todas las normas de seguridad e higiene."

Este Día del Trabajador nos encuentra en una Argentina donde los brindis se ven empañados por el sonido de las persianas bajando. La noticia de la semana no es una paritaria exitosa, sino la lista de bajas que parece no tener fin: 500 en GAFA, 300 en Nissan, 900 en el Correo Argentino, 5.000 en programas sociales de CABA... y la lista sigue con nombres históricos como Tia Maruca o marcas de ropa que desaparecen de las góndolas.

El informe de la OIT: El asesino que no vemos

Mientras el país cuenta despidos, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) lanza una cifra que debería helarnos la sangre: 840.000 personas mueren al año por riesgos psicosociales. No mueren por una caída de un andamio o una máquina defectuosa; mueren porque el trabajo —o la posibilidad de perderlo— les rompe el corazón, literalmente.

En Argentina, el riesgo psicosocial hoy tiene nombre y apellido: incertidumbre.

  • La presión del "sobreviviente": En las empresas que no cerraron pero achicaron sucursales (como Fravega o Naldo), el trabajador que queda debe hacer el doble de esfuerzo con la mitad de la paz mental.

  • El cuerpo pasa factura: El estrés de ver cómo marcas icónicas como Wrangler o Lee se retiran del mercado genera un estado de alerta que el organismo traduce en hipertensión y trastornos del sueño.

Del puerto a la escuela: una crisis transversal

Este fenómeno no distingue sectores. Lo vemos en la industria automotriz con plantas como Volkswagen frenando su producción, pero también en el sector público y en los servicios de limpieza que mantienen nuestras veredas. Cuando el entorno se vuelve "tóxico" por la falta de futuro, la salud laboral desaparece.

La "Pedagogía del Cuidado" que tanto se pregona en las instituciones parece una utopía cuando el trabajador tiene que elegir entre descansar o buscar un segundo empleo para pagar el boleto de colectivo —que ya roza los $1.550 en algunas ciudades— o la canasta básica.


Reflexión final: Más allá del salario

No se trata solo de cuánto marca el recibo de sueldo a fin de mes. Si el costo de mantener un puesto es entregar la salud mental y vivir bajo la sombra del telegrama, estamos ante una forma de precarización invisible pero letal.

Hoy, 1 de mayo, la verdadera lucha por la salud laboral en Argentina es recuperar la estabilidad. Porque sin previsibilidad no hay salud posible, y sin trabajadores sanos —mental y físicamente— no hay país que aguante.

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