El "Exilio" Dorado de Montenegro: Tres razones por las que el regreso a la Municipalidad es hoy un espejismo
Editorial
Pasó la Semana Santa y, con ella, se empezó a desvanecer el rumor que corría por los pasillos del Palacio Municipal. Mientras muchos esperaban el "operativo retorno" de Guillermo Montenegro al despacho principal de la calle Hipólito Yrigoyen, el sillón sigue ocupado por Agustín Neme. ¿Por qué el Intendente —hoy Senador en uso de licencia— prefiere la comodidad legislativa de La Plata antes que el barro marplatense? Aquí, tres razones que explican por qué el regreso parece, al menos por ahora, un costo político imposible de pagar.
1. El lastre administrativo: El "Rojo" del Tribunal de Cuentas
No es lo mismo volver como un "salvador" que como un administrador cuestionado. El reciente fallo del Tribunal de Cuentas bonaerense, que detectó un déficit de más de $1.118 millones en el EMSUR durante el ejercicio 2024, es una mancha que Montenegro no quiere cargar en el día a día. Las multas aplicadas a él y a sus funcionarios de confianza (Bonifatti, Martinelli) no son solo un golpe al bolsillo, sino una sentencia política. Volver hoy significaría tener que dar explicaciones frente a un Concejo Deliberante que, aunque le sea afín, no podrá ignorar que las cuentas de "la gestión eficiente" no cerraron.
2. Una ciudad en "Modo Supervivencia"
Mar del Plata está crujiendo bajo el peso del ajuste nacional. Con un boleto de colectivo que busca trepar a los $2.550, una obra pública paralizada y un humor social que se desgasta al ritmo de la inflación, el municipio se ha vuelto una "papa caliente". Desde su banca en el Senado, Montenegro puede jugar al ajedrez grande: culpar a la falta de fondos nacionales o a las decisiones de Kicillof. Si vuelve, la cara del aumento del transporte, del bacheo inexistente y de la inseguridad en los barrios será la suya. Hoy, Agustín Neme funciona como el fusible perfecto: absorbe los rayos del descontento local mientras "el Gordo" preserva su imagen en la vidriera provincial.
3. El vacío en las filas de Milei: ¿Montenegro como "Plan A" para 2027?
Quizás la razón más estratégica sea la orfandad de candidatos de peso en La Libertad Avanza (LLA) dentro de la Provincia de Buenos Aires. Con un Diego Santilli desgastado por la gestión en el Ministerio del Interior, el universo libertario-PRO mira con atención a Montenegro. Él sabe que volver a la intendencia es "municipalizarse" nuevamente, encerrarse en los problemas de la calle 12 de Octubre o la Peatonal San Martín. Quedarse en La Plata lo mantiene como el puente natural entre el PRO y los libertarios. Si LLA no logra fabricar un candidato propio con territorio, Montenegro aparece como la síntesis perfecta para pelear la gobernación en 2027. ¿Para qué volver a ser Intendente si podés ser el candidato de la unidad para el Sillón de Dardo Rocha?
Conclusión: El regreso de Montenegro no depende de sus ganas de caminar la ciudad, sino de un frío cálculo de daños. Entre un municipio con las cuentas bajo la lupa y una proyección provincial que lo necesita lejos del conflicto diario, la licencia parece ser su mejor refugio. Mar del Plata, mientras tanto, sigue en manos de un interinato que administra la crisis, esperando a un capitán que, por ahora, prefiere mirar la tormenta desde la costa bonaerense.

Comentarios
Publicar un comentario