Secundaria 2026: ¿Cambio de paradigma o facilidad para aprobar? Lo que las familias deben saber
El inicio del ciclo lectivo en la provincia de Buenos Aires suele venir acompañado de anuncios, pero pocos han generado tanta polvareda como la implementación de la Resolución 1650/24. El nuevo Régimen Académico (RA) no es un simple cambio de papelerío; es una reconfiguración total de la experiencia escolar. Como comunidad educativa, y especialmente desde nuestro espacio en Todo Pasa MDP, nos parece vital desmenuzar qué hay detrás de estos cambios que, para muchos, rompen con la "secundaria tradicional" que conocimos.
El fin de la repitencia: Un debate mal planteado
Aclaremos el punto más polémico: no se eliminó la exigencia, se cambió la forma de acreditar. La repitencia por bloque (repetir todo el año por deber tres materias) ha demostrado estadísticamente que no ayuda a que el alumno aprenda lo que no sabía, sino que fomenta el abandono escolar.
A partir de este 2025, el sistema se vuelve ciclado. Si un estudiante aprobó Matemática, esa capacidad ya está acreditada. Lo que no aprobó, deberá "intensificarlo". Sin embargo, hay un límite que las familias deben conocer: se puede avanzar con hasta 4 materias pendientes. A la quinta materia adeudada, el sistema se "traba". El alumno no podrá seguir cargando con una mochila infinita y deberá elegir qué materias recursar (volver a asistir a clase en contraturno o en espacios específicos) y cuáles seguir intensificando. No es un "pase libre"; es un sistema de créditos donde lo aprobado no se pierde, pero lo adeudado se paga con más horas de estudio.
La nota numérica y el valor del último esfuerzo
Otro cambio fundamental es la vuelta a la nota numérica del 1 al 10 en los dos cuatrimestres. Pero atención: para aprobar la materia, se requiere un 7 o más en ambos tramos. ¿Qué significa esto? Que el sistema premia el proceso. Si un chico empezó el año con dificultades pero en el segundo cuatrimestre logró demostrar que domina los contenidos, sólo deberá intensificar los saberes no acreditados en el primero. Esto busca evitar la deserción temprana de aquellos alumnos que, al sacarse un "2" en mayo, sentían que el año ya estaba perdido y dejaban de asistir.
El conflicto en los pasillos: Bermudas, gorras y la identidad
Entramos en el terreno de la convivencia, donde el roce diario entre adultos y adolescentes se hace notar. En muchas escuelas de nuestra ciudad, el uso de la gorra o las bermudas sigue siendo motivo de sanción o de llamados a los padres.
El nuevo Régimen Académico es claro: la vestimenta debe ser acorde, pero no debe ser un motivo de exclusión. La normativa impulsa que cada escuela revise sus Acuerdos Institucionales de Convivencia (AIC) de manera democrática. Si el calor de Mar del Plata en marzo es agobiante, ¿tiene sentido prohibir una bermuda que llega a la rodilla? La norma sugiere que la comodidad favorece el aprendizaje.
Sobre la gorra, el debate es más profundo. Para los adolescentes, es un elemento de identidad y seguridad; para muchos docentes, es una falta de respeto o un obstáculo para la comunicación visual. El nuevo RA invita a que estas reglas se discutan en el Consejo Escolar de Convivencia, donde los alumnos tienen voz. El objetivo es que la norma tenga un sentido pedagógico y no sea un "no porque no". Si se prohíbe, debe haber un fundamento consensuado, no una imposición arbitraria.
El desafío extra en las Escuelas Técnicas
Para las familias de las escuelas técnicas, el nuevo régimen presenta un desafío logístico importante. Las técnicas tienen una carga horaria mucho mayor por los talleres y las materias específicas. Aquí, la figura del recursado de materias pendientes debe convivir con el doble turno. El nuevo régimen busca que los talleres (que suelen ser lo que más motiva a los chicos) no se pierdan por deber materias teóricas. La flexibilidad permite que el alumno siga vinculado a su formación profesional mientras salda sus deudas en las materias académicas, evitando que un futuro técnico abandone su vocación por una materia aislada.
La modalidad de Adultos y la Nocturna: Una segunda oportunidad real
Para quienes cursan en el turno noche o en CENS, el tiempo es el factor crítico. Muchos son trabajadores o padres/madres de familia. El nuevo régimen fortalece la acreditación por capacidades. Al no obligar a repetir lo ya aprobado, se respeta el tiempo del adulto. La posibilidad de intensificar en periodos específicos y la flexibilidad en la asistencia (con nuevas justificaciones por paternidad, lactancia o situaciones laborales) hacen que la terminalidad educativa sea un objetivo mucho más alcanzable. La escuela nocturna deja de ser una carrera de obstáculos de "todo o nada" para convertirse en un trayecto posible de completar.
Asistencia: El nuevo rigor por materia
Este es el punto que más puede sorprender a las familias. Ya no basta con que el alumno esté "en la escuela". Ahora existe la asistencia por materia. Si un estudiante llega tarde sistemáticamente y falta a la primera hora de "Política y Ciudadanía", puede quedar en situación de "intensificación" en esa materia específica, aunque tenga el presente general del día. Esto refuerza la importancia de cada hora de clase y combate el ausentismo selectivo.
Nuevas figuras y acompañamiento
Para que este sistema no sea un caos, aparece el CITE (Coordinador Institucional de Trayectorias Educativas). Es un docente que tendrá la tarea de mirar "el boletín completo" de cada chico y alertar cuando alguien está en riesgo. Es el nexo entre la dirección, los profes y las familias. Si recibís un llamado del CITE, no lo tomes como una queja, sino como una oportunidad de intervención temprana.
Conclusión: Una escuela que se adapta
Estamos ante una secundaria que intenta parecerse más al mundo universitario o laboral: donde lo que sabés te pertenece y lo que debés tenés que esforarte por saldarlo sin retroceder casilleros que ya habías ganado. El desafío para nosotros, los padres y docentes, es no caer en el prejuicio de que "antes era más difícil y por ende mejor". La rigidez del sistema viejo expulsaba a miles de jóvenes; la flexibilidad del nuevo sistema nos exige, paradójicamente, estar más presentes que nunca para que esa libertad se convierta en responsabilidad y no en desinterés.
¿Están sus hijos preparados para autogestionar sus materias? ¿Qué opinan sobre la flexibilización de la vestimenta en las aulas? El debate queda abierto en Todo Pasa MDP.
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