Democracias en obsolescencia: Cuando el consumo y la información devoran el voto
Por @todopasamdp
📰 La paradoja que desnuda el siglo XXI
Perú cierra 2025 con la inflación más baja de América Latina (1,51%), un Banco Central blindado y reservas récord. Simultáneamente, acaba de destituir a su octavo presidente en 10 años. José Jeri cayó no por fracaso económico, sino por un video filtrado en redes: reuniones oscuras con un empresario chino, viralizadas antes que investigadas por la justicia.
Esta contradicción no es un bug del sistema. Es la nueva normalidad.
Daniel Hadad entrevistado por Canal 8 de Mar del Plata lo resume con precisión quirúrgica: "La democracia fue pensada cuando las empresas no eran más grandes que los Estados". Hoy, esas "empresas" no solo son más grandes: controlan el oxígeno informativo donde respira la política.
🔍 El desajuste de época en tres actos
1. El Estado vs. el Algoritmo
Mientras el Congreso peruano debatía la destitución de Jeri, los mismos legisladores usaban WhatsApp, X y TikTok para construir narrativas. Esas plataformas no son neutrales: sus algoritmos priorizan el conflicto sobre el consenso, la emoción sobre la razón, lo tribal sobre lo cívico.
Google, Meta y X (antes Twitter) tienen más datos sobre los ciudadanos peruanos que el propio Estado. Saben qué temen, qué consumen, con quién se enojan. La soberanía informativa se trasladó del sufragio al scroll.
2. El ciudadano vs. el consumidor
La democracia liberal asume un ciudadano racional que vota por propuestas. La realidad del siglo XXI muestra un consumidor de identidad que elige líderes como marcas:
En Brasil, Bolsonaro y Lula no son solo políticos: son estilos de vida, equipos de fútbol, tribus digitales.
En Argentina, la polarización se alimenta de relatos que compiten en el mercado de la atención, no en el de las ideas.
En Estados Unidos, Trump entendió antes que nadie que la política es entretenimiento: reality show con consecuencias geopolíticas.
Votar se parece cada vez más a comprar: impulsivo, emocional, guiado por el branding más que por el programa.
3. La velocidad vs. la deliberación
La democracia es lenta por diseño: debates, comisiones, contrapesos. El capitalismo de plataforma es instantáneo: trending topics, cancelaciones virales, decisiones de mercado en milisegundos.
Cuando un video de Jeri ingresa a un restaurante encapuchado se vuelve viral en horas, pero la investigación fiscal tarda meses, la justicia pierde la carrera contra la opinión pública. Y en la era del "juicio por TikTok", la presunción de inocencia es un lujo anacrónico.
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