Sonrisas en la Casa Blanca, Silencios en Ezeiza: La insoportable levedad del ídolo hegemónico

Hipocrecía profesional

Editorial

Ayer fue 2 de abril. En las escuelas de la Provincia, en las plazas de Mar del Plata y en el barro de un pogo de La Renga, la memoria de Malvinas se siente como una herida abierta que exige soberanía y dignidad. Sin embargo, en el universo paralelo del predio de Ezeiza, la palabra "soberanía" parece haber sido reemplazada por "contrato de exclusividad" y "blindaje mediático".

La comodidad del privilegio 

Rodrigo De Paul encarna al jugador de la era moderna: hegemónico, blanco, millonario, lindo para la foto y blindado por una estética de redes sociales que no permite fisuras ni pensamientos propios. Cuando De Paul nos mira a la cara y dice que "nosotros no hacemos política", ejerce la mayor de las hipocresías. No hacer política desde su lugar de privilegio sideral es, en realidad, una toma de posición política explícita: la de la indiferencia ante un país en crisis estructural y una dirigencia de la AFA que hoy camina por los tribunales procesada por lavado de dinero y retenciones indebidas.


La doble vara y la foto del escándalo 

Resulta curioso que quienes se envuelven en la bandera para celebrar un triunfo y lloran con el himno, se la saquen rápido cuando el contexto exige una definición sobre la entrega de tierras o los glaciares. Esta "doble vara" alcanzó su punto máximo de cinismo con la imagen de Lionel Messi e integrantes de la Selección sonriendo complacientes junto a Donald Trump en la Casa Blanca. Mientras aquí el pueblo sufre, nuestros ídolos posan para la foto con un líder que, durante su mandato, bombardeó Siria y escaló tensiones que iniciaron guerras inútiles y sangrientas. Al parecer, el "protocolo" es una excusa válida para sonreírle al poder bélico mundial, pero una barrera infranqueable para solidarizarse con los compatriotas que la pasan mal.

El refugio en el blindaje 

Mientras Chizzo Nápoli grita en un escenario que recordar a los caídos es defender los recursos nacionales, nuestros ídolos de cristal eligen el silencio estratégico para no "entrometerse" en el barro judicial que rodea a Claudio Tapia y sus embargos de 350 millones de pesos. Es un silencio cobarde, un blindaje corporativo para proteger un sistema de negocios que necesita futbolistas domesticados y sin ideología, lo opuesto a Diego Maradona, quien nos enseñó que ser el mejor del mundo no te exime de ser un ciudadano comprometido.


La pregunta urgente 

La tibieza tiene un límite y la memoria no es un souvenir que se usa solo cuando conviene al marketing personal. Por eso, ante tanta pose de Instagram, tantas sonrisas con señores de la guerra y tanto silencio estratégico en medio de la tormenta judicial de la AFA, la pregunta que queda flotando en el aire es una sola:

"Para vos, Rodrigo, que tanto defendés el 'no hacer política'... ¿las Malvinas son argentinas ?"

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