El "Rojo" de Mar del Plata: ¿Neme se ahoga en el ajuste que defiende?
Por @todopasamdp
La presentación de la Rendición de Cuentas 2025 ha dejado al descubierto una realidad que el marketing oficial ya no puede tapar: las finanzas de la Municipalidad de General Pueyrredon están en terapia intensiva. El déficit financiero no solo se duplicó —pasando de $4.533 millones a $10.286 millones— sino que la ciudad perdió algo vital: su ahorro corriente.
Traducido al vecino: el municipio ya no genera lo suficiente para cubrir sus gastos diarios (sueldos y servicios) y debe recurrir a "manotazos de ahogado" para funcionar.
La herencia de Montenegro: ¿Salida elegante o abandono de barco?
Es imposible analizar estos números sin mirar hacia atrás. El grueso de este descalabro financiero ocurrió bajo la gestión de Guillermo Montenegro. Su partida en diciembre de 2025 hacia la Cámara de Senadores de la Provincia hoy se lee de otra manera: una retirada a tiempo antes de que explotara la bomba de los números.
Montenegro dejó un "agujero negro" contable y se mudó a La Plata, dejando a su sucesor, Agustín Neme, la tarea de explicar cómo el gasto municipal creció un 58% en un año donde la inflación fue del 31,5%. ¿Adónde fue a parar esa diferencia si la ciudad se ve cada vez más frenada?
El "abrazo del oso" de Milei
Aquí entra la mayor contradicción política de la gestión actual. El intendente Neme se ha mostrado como un alumno aplicado de la doctrina de Javier Milei, abrazando el discurso del "déficit cero" y el ajuste fiscal.
Sin embargo, hay una ironía cruel: Neme defiende un modelo nacional que le está vaciando las arcas locales. Al aplaudir la motosierra nacional que cortó subsidios y transferencias, Mar del Plata se quedó sin red de contención. El intendente defiende ideológicamente un ajuste que, en la práctica, lo está asfixiando financieramente.
El motor de la ciudad está "fundido"
Para colmo, los datos del ISIM (Indicador Sintético de la Industria) confirman que la economía real de la ciudad no acompaña:
La industria Textil cayó un 25%: El corazón productivo de Mar del Plata está en pausa.
La Construcción retrocedió un 22,5%: Menos edificios, menos tasas de construcción, menos empleo.
Alimentos y Bebidas en baja: Ni el sector más fuerte de la ciudad logra esquivar el golpe.
Conclusión
Mar del Plata hoy es una ciudad donde el sector privado se achica, la industria se paraliza y el gasto político-administrativo vuela por encima de la inflación.
Neme heredó un incendio, es cierto, pero eligió apagarlo abrazándose a un modelo nacional que parece haber olvidado que en el interior —y especialmente en polos industriales como el nuestro— el "ajuste" no es solo una palabra en un Excel; es una fábrica textil que suspende gente y una municipalidad que ya no llega a fin de mes.
¿Podrá Neme equilibrar las cuentas sin terminar de hundir a la industria local, o será el primer intendente en "pagar los platos rotos" del ajuste que tanto pregona?
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