El orgullo de ser municipal: La educación como el ADN de Mar del Plata
Por @Amarcosfranco
El Presidente del Honorable Concejo Deliberante Emiliano Recalt realizó declaraciones a un medio local que resonaron fuerte en la política local, como en sindicatos, sobre la educación Municipal de la ciudad.
En el vasto mapa educativo de la Provincia de Buenos Aires, Mar del Plata no es una ciudad más. Mientras la mayoría de los municipios delegan la responsabilidad escolar íntegramente en la administración provincial —que ya enfrenta el desafío titánico de gestionar la mayor demanda educativa del país—, General Pueyrredon sostiene con determinación un ecosistema propio. La educación municipal no es solo un servicio; es, quizás, la marca de identidad más profunda de los marplatenses.
Una elección de prioridades
Sostener un sistema de 84 establecimientos y 25.000 alumnos con fondos propios es, por definición, un acto de voluntad política. En un contexto nacional donde se debate el sistema de "vouchers" como una vía para eficientizar el gasto, Mar del Plata ofrece una respuesta distinta: la inversión directa en la calidad estatal.
Hoy, el costo por alumno en el sistema municipal (estimado en unos $220.000 mensuales) supera el promedio de la gestión provincial. Pero este número no debe leerse como un gasto excesivo, sino como una decisión de inversión. El municipio elige destinar casi un tercio de su presupuesto a la educación porque entiende que en sus jardines, escuelas primarias y centros de formación se cocina el futuro de sus barrios. No se trata de competir con la Provincia, que hace un esfuerzo enorme por cubrir cada rincón del territorio bonaerense, sino de complementar esa oferta con una cercanía y una excelencia que solo lo local puede brindar.
La identidad que el "Voucher" no puede comprar
El debate sobre los vouchers educativos suele centrarse en la libertad de elección del padre como consumidor. Sin embargo, el sistema municipal marplatense propone una libertad distinta: la de la comunidad de elegir qué tipo de ciudadanos quiere formar.
Si dividiéramos el presupuesto educativo y lo repartiéramos en cheques individuales, quizás las cuentas cerrarían en una planilla de Excel, pero se rompería el tejido social que une a la Escuela Municipal con su barrio. Esa escuela no es solo un edificio; es el centro de formación profesional, es el jardín de infantes a la vuelta de la casa, es la bonificación que reconoce el esfuerzo de un docente que es vecino. Es una estructura que la Provincia, en su escala masiva y necesaria, no siempre puede replicar con la misma sintonía fina.
El desafío de elegir
Mar del Plata ha respondido a esa pregunta con una apuesta histórica. El peso financiero es real y las tensiones por los recursos son inevitables, pero renunciar al sistema municipal para "alivianar" las arcas sería renunciar a una parte del alma de la ciudad.
Sostenerlo es, ante todo, un acto de soberanía local: la convicción de que nadie conoce y cuida mejor a los chicos de Mar del Plata que los propios marplatenses. Y por supuesto que el reclamo de la coparticipación debe ser exijdo, tanto desde Nación con billones de pesos de deuda hacia provincia, como de la gobernación hacia General Pueyrredón.
A Trabajar señores Legisladores!!!!!
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