El banquete de los otros: la mesa argentina en el menú de la libertad

 Sobre la #exportación de carnes a #China


La paradoja argentina ha alcanzado un nuevo nivel de cinismo. Mientras el Gobierno celebra récords de divisas y los frigoríficos exportadores se relamen con los 3.700 millones de dólares facturados en 2025, la mesa de los argentinos sigue siendo el escenario de un ajuste silencioso pero implacable. El #asado, ese rito que alguna vez fue un derecho de identidad nacional, hoy es un lujo que se mide con cuentagotas en un país que, irónicamente, desborda vacas.

El reciente grito de auxilio de los frigoríficos es, cuanto menos, indignante. Quienes ayer clamaban por una "libertad total" para exportar sin el estorbo de las regulaciones estatales, hoy corren a golpear las puertas de la #secretaríadeagricultura. No los mueve el patriotismo, sino el pánico al caos que ellos mismos generaron. Ahora que #China —el comprador que sostiene el 65% de sus negocios— puso un techo de 511 mil toneladas para evitar que inundemos su mercado y desplomemos sus precios, los empresarios locales descubren que la "mano invisible del mercado" les está apretando el cuello.

Es una ironía sangrienta: piden que el #Estado intervenga para repartir el botín de la cuota china porque, en su "disciplina" de mercado, son incapaces de organizarse sin pisarse la cabeza. Mientras tanto, el ciudadano de a pie asiste a esta pelea de palacio como un invitado de piedra. Se nos dijo que la liberación de los "siete cortes prohibidos" y el fin de los cupos traería una lluvia de inversiones que, por derrame, llenaría nuestras heladeras. La realidad es otra: el consumo de carne vacuna sobrevive en pisos históricos, apenas rozando los 47 kilos por habitante, mientras el pollo y el cerdo —proteínas de emergencia para el bolsillo flaco— se convierten en la dieta obligatoria.

Defender la mesa de los #argentinos no es una consigna antigua; es una urgencia de #SoberaníaAlimentaria. Es inadmisible que el poder de compra del salario, aunque muestre una recuperación estadística frente al abismo de 2024, siga estando un 20% por debajo de los promedios históricos que permitían vivir sin calcular el precio del gramo de nalga.

Si el sector exportador quiere que el Estado les administre el negocio para salvar sus márgenes, la respuesta debe ser clara: no hay administración de cuotas sin garantías para el mercado interno. No se puede permitir que la eficiencia se mida solo en dólares mientras el plato nacional se vacía. La #libertad no puede ser solo para vender afuera; la verdadera libertad empieza por el derecho a comer lo que producimos.

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